FALLECIÓ JUAN JUSTO AMARO

El último político de estirpe en Florida falleció ayer en nuestra ciudad. Comenzó siendo ferroviario y llegó a ser Senador de la Republica. Entre medio, fue director de entes y supo estar en casi toda la Administración. Le suceden dos hijos Juan y Alicia. Viudo y vuelto a casar su actual señora le sobrevive. Siempre se dice que el mejor sponsor es la muerte porque todo el mundo habla bien del que ya no está. Pero en el Caso de Juan Justo Amaro, no hay mejor reconocimiento que su don de persona de bien. Ayudó (soy testigo) a personas de todos los colores políticos y nunca les preguntó que votaban. Era su forma. Su mansedumbre le caracterizaba, pensaba antes de contestar y tenía empatía con los demás. Se le va a extrañar, porque es un lugar muy difícil de llenar y a todo el mundo “le quedan grande esos zapatos”. Con él muere el último político de estirpe en nuestro medio, se lleva consigo una generación que ya no existirá más, por lo menos igual a esa. Es una figura que transciende partidos para colocarse entre la gente de todos los colores. Que descanse en paz Don Juan Justo Amaro. La Dirección

Don Juan Justo Amaro

El fallecimiento de un político de raza

Por Heraclio Labandera

La muerte detiene todos los relojes un instante. Es un hito que suele fijar en las personas recuerdos indelebles por el resto de sus vidas. Hoy ha partido don Juan Justo Amaro, «Cachirulo» para los que lo trataban con afecto, a los … años. Y lo hizo con el mismo silencio que tantas veces lo caracterizó, cuando desde un prolífico retiro tuvo la justa reflexión a flor de piel y el sabio consejo a flor de labios. Caudillo popular indiscutido en un momento de tormentas, instaló una forma de ver la política que muchos cuestionaron y otros eligiogiaron, pero de la que nadie pudo prescindir cuando se debió marcar el camino. Comenzó a militar en el Partido Colorado desde muy joven, pero le tocó ser protagonista en momentos encendidos del país, atravezó la dictadura en un obligado ostracismo, y al retorno de la democracia fue referente y hombre de consulta del Gobierno Nacional. Pasó por todos los estadios del caudillo político: los de gloria y los de miseria y persecución cuando muchos abandonaron su barco. Pero siempre retornó con su cauta sonrisa y pensamiento sabio, con la mirada puesta en el futuro incierto que terminaba apostando por un futuro que siempre puede ser mejor que el pasado. Fue hombre de acción y seguramente se equivocó muchas veces, pero nunca dejó de marcar el rumbo, aún en el peor de los errores. Pagó cara su generosidad, pero no le importó que así fuera para dejar un legado que hoy a su muerte se acrecienta. Reconocido por tirios y troyanos, el propio Carlos Enciso lo reivindicó en su hora, como maestro y referente de la política, que dejó una senda a seguir. En tiempos de la telepolítica, el zoom, la comunicación por redes y la política «con distanciamiento social», se fue el campeón de la conversación cara a cara, del contacto personal y del memorioso que recorría la política con sus prodigiosos recuerdos. Quizás por ello, es que haya decido que era el momento de partir al más Allá.

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