Diócesis mexicana envía en misión a sacerdotes para atender enfermos de COVID-19

POR DAVID RAMOS | ACI Prensa Mons. Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca, en el estado mexicano de Morelos, envió recientemente en misión a nueve sacerdotes para atender espiritualmente a los enfermos de coronavirus COVID-19 en la diócesis. El Prelado mexicano celebró la Misa de envío de los sacerdotes el 2 de junio y al día siguiente ya estaban atendiendo pastoralmente en los centros médicos de Cuernavaca. Los sacerdotes que atenderán a los enfermos de COVID-19 en Cuernavaca son el P. Héctor Campuzano, el P. Heriberto Jiménez, el P. Mario Jesús Pulido, el P. Cristian Arrollo, el P. Abraham Cruz, el P. Edgar Olivera, el P. Martin Rodríguez, el P. Edgar Morales y el P. David Zagal. La iniciativa, explicó Mons. Castro Castro a ACI Prensa, surgió «en el seno de la Conferencia del Episcopado Mexicano, sobre todo en la Dimensión de Salud y Pastoral Social». «Nos enviaron un protocolo para saber tratar a los enfermos de COVID», recordó, y a la vez les invitaron «a formar un equipo de sacerdotes para que fueron a visitar a los enfermos en los hospitales y en las casas». «De inmediato hicimos un eco en la diócesis, pero, desde luego, totalmente voluntario», precisó. Indicó que entre los requisitos para que los sacerdotes se pudieran sumar a esta misión figuraba «no ser mayor de 55 años, no tener diabetes, no tener problemas de presión, tener una buena salud en general». «Fueron originalmente 10 sacerdotes que se animaron», recordó Mons. Castro Castro, pero uno de ellos «ya no pudo porque precisamente se enfermó de COVID». «Por gracia de Dios ya está saliendo, ya está casi totalmente recuperado», destacó. Los nueve sacerdotes restantes, indicó, «recibieron una preparación especial, una formación muy detallada» para atender a los enfermos de COVID-19 disminuyendo en lo posible el riesgo de contagio. El Obispo de Cuernavaca señaló que actualmente dos hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) han dado permiso para que los sacerdotes lleven asistencia espiritual a los enfermos en sus instalaciones, pero quedan más centros de salud por responder. Mons. Castro Castro lamentó que «es complicada la burocracia», pues «hice cartas para que todos los hospitales de la Diócesis nos dieran permiso», y no han recibido todas las respuestas esperadas. Con miedo pero confiados en Dios El Prelado mexicano dijo que en la Misa de envío los sacerdotes expresaron tanto su temor como su abandono en Dios. «Nos manifestaron sus sentimientos y nos dijeron ‘humanamente tenemos miedo, tenemos el temor y nos sentimos como carne de cañón, pero sabemos que es nuestra misión, parte de nuestro servicio y en el corazón muy profundamente sabemos que Dios nos pidió prestar este servicio, y si Él nos ha pedido estamos seguros de que nos va a ayudar, de que nos va a sacar adelante’». «Se animaron conscientes del peligro pero seguros de que iban a salir adelante», destacó el Obispo. Tras dialogar con dos de los sacerdotes que el 3 de junio visitaron un hospital para atender enfermos de COVID19, Mons. Castro Castro dijo que «salieron muy edificados del testimonio del servicio que prestan los médicos y las enfermeras, que en su mayoría son jóvenes. Dicen ‘nosotros estuvimos ahí cuatro horas, pero ellos están 8 horas, en donde no toman alimento, agua, no pueden ir al baño siquiera’». «Leer los signos de los tiempos» El Obispo de Cuernavaca destacó que ante la crisis sanitaria es clave «leer los signos de los tiempos», para entender «qué es lo que Dios nos está pidiendo a todos con esta pandemia y con esto que jamás hubiéramos pensado». Para el Prelado mexicano, Dios alienta a los sacerdotes a «acompañar a las ovejas en el lugar más fuerte de dolor, de dificultades». «Es parte de nuestra misión, de nuestro trabajo, y sobre todo ir a la primera línea de batalla, estar llorando con los que lloran, sufriendo con los que sufren. Y estar en ese preciso instante, que es lo que más recuerdan después las personas, las ovejas: que fueron acompañados por sus pastores, que no los dejaron solos». Mons. Castro Castro aseguró que «después de esta experiencia extrema, tan fuerte, la pastoral no puede seguir igual, debe mejorar, debe quedar una huella precisamente de ese servicio más efectivo y de la transmisión de esta Buena Nueva. No pueden seguir las cosas de la misma manera». Entre los impactos que ha tenido la crisis, destacó, en la Iglesia «hemos visto la efectividad de los medios electrónicos, creo que es algo que teníamos de alguna manera desaprovechado» «Nos hemos dado cuenta de que podemos llegar a muchísima gente», dijo. «Creo que esto va a dejar una huella importante en la metodología de nuestro apostolado y nuestra pastoral», añadió. Tras subrayar que «de todo este dolor, este sufrimiento, Dios saca siempre algo bueno», Mons. Castro Castro indicó que «todo esto también ha tocado el corazón de los pastores, que hemos visto la necesidad de ser mejores, más sensibles al dolor, a la enfermedad y al acompañamiento de nuestra grey».

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