MUÑECA MARTÍNEZ: Bendito mujererío

¿Por qué reunirse quince o veinte mujeres porque sí nomás? No es el Día Internacional de la Mujer, ni Día de la Madre, ni el Día del Maestro. Es una noche cualquiera con mujeres de todas las edades y condición social, casadas, solteras, divorciadas, abuelas, madres jóvenes, viudas, mujeres con historias contundentes y mujeres a quienes la historia aún no las tocó. ¿Y para qué? A comer pizza, tomar una cerveza, algún postre rico y conversar, y reírnos, y morirnos de vida de la vida, del mundo, de nosotras mismas. ¿Por qué la necesidad de juntarnos? ¿Qué llamado extraño nos convoca que salimos volando ante la invitación de estar solas un rato, sin hijos, sin maridos, ni novios ni amantes, nada, solas? Ahora bien ¿de dónde sale toda esa explosión de alegría? Quizás la respuesta viene de tantos siglos de opresión, de encierro, de vivir puertas adentro trabajando, criando hijos o cuidando los abuelos y, a veces, casi sin comunicación con el mundo exterior. Tal vez una dulce venganza por nuestras abuelas y bisabuelas y tantas otras mujeres, conocidas o no, que vivieron en el pasado y lucharon por tener un lugar en el mundo y en la historia y en la sociedad que les tocó vivir. Honremos entonces a todas esas mujeres y vivamos con alegría y sin culpa estos pequeños momentos maravillosos que hoy nos ofrece la vida. Brindemos por ellos… ¡y por nosotras!

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