Natalia Coccaro: Cambio para sanar

Ey, ¿estás ahí? Me pareció haberte visto antes. Sí, a vos. Me parece que estás ahí, pero no estoy segura. Todo lo que te envuelve ¿qué es?, ¿exceso de mentiras?, ¿falta de aprobación? Ay, no me digas, ya sé: pensás que no sos suficiente y por eso te escondés detrás de los filtros. He escuchado esa historia varias veces, pero al final nunca logro entenderla. No sé si el problema está ahí, en vos, o en la triste sociedad que hemos formado y nos hace creer que, sin el granito del cachete o sin los lentes somos más lindos. ¿Alguna vez te cuestionaste qué es ser lindo? Yo sí, muchas, y sigo sin poder expresar algún concepto bien definido. ¡Qué raro! ¿no? Nos esforzamos todos los días por ser algo que ni siquiera existe. Intentamos ahogar a la sinceridad en un balde lleno de extrañas falsedades, para que alguien más nos categorice como perfectos o imperfectos. Y ni que hablar cuando pasamos horas con los ojos pegados al editor… Contame ¿te da miedo ser vos? Es verdad, allá afuera hay un mundo de personas llenas de prejuicios, de comentarios desagradables, y miles de cosas que probablemente nos afectan. Pero, ¿por qué nos afectan? ¿Sabes? Solo nos afectan, porque nosotros dejamos que nos afecten. ¿Cuántas veces has hecho un mal comentario sobre otra persona? Muchas, ¿verdad? Por su forma de vestir, de pensar, de ser, de ver el mundo, de actuar, entre otras. Es común, lamentablemente. Es lógico que, a la hora de recibir, es doloroso, pero a la hora de expresarlos, generalmente ni lo notamos, porque es una triste realidad totalmente naturalizada. No te culpo, ni por ser criticado, ni por criticar. Así lo hemos absorbido durante toda la vida. Pero sí puedo hacer algo por vos, y por todos. Hoy, acá, te invito a ser parte del cambio. Te invito a que te observes, y pruebes. Corregite cada vez que insultes, que agredas, que implementes un granito de negatividad. Que no te dé vergüenza pedir perdón por algo que dijiste y, en realidad, no lo sentías así, o te diste cuenta de que no es correcto. Ayudá a tu mente a cambiar esa forma tan exigente que tiene de pensar. Motivá a otros, y a ellos también corregilos. No fomentes el engaño y sentite orgulloso de ser vos. Confiá y sumate, que pronto seremos mejores.

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