Un llamado a transformar el sistema político y social en Uruguay la paridad y la equidad en el centro del debate
En un contexto donde Uruguay se enorgullece de ser catalogado internacionalmente como una democracia plena, persisten desafíos significativos que requieren ser abordados con urgencia. La escasa participación de mujeres en cargos de representación política y en puestos de liderazgo institucional ha revelado la necesidad de romper con las barreras culturales y estructurales que limitan el acceso igualitario a estos espacios. Este déficit democrático no solo evidencia la influencia de un sistema conservador y patriarcal, sino que también subraya la importancia de avanzar hacia políticas públicas que promuevan la equidad y la paridad.
Las mujeres continúan enfrentándose a discriminaciones culturales, falta de oportunidades y condiciones de subordinación que restringen su desarrollo político y profesional. En este sentido, se hace indispensable la implementación de mecanismos de equidad y programas de transformación cultural que aborden estos problemas estructurales y fomenten una democracia verdaderamente paritaria.
Un Proyecto de Ley para la paridad con perspectiva interseccional
La propuesta para un proyecto de ley de paridad no se limita a buscar una mayor participación de mujeres, sino que incorpora una perspectiva interseccional que considera la diversidad de género, etnia y situación socioeconómica. Esta legislación busca promover la inclusión de mujeres en los tres niveles de gobierno —nacional, departamental y municipal—, asegurando una fórmula presidencial paritaria y garantizando su acceso a todos los cargos de representación política.
Adicionalmente, se plantea la creación de programas de formación política dirigidos a jóvenes mujeres, mujeres afrodescendientes y personas con identidades de género disidente. La iniciativa también hace hincapié en la necesidad de medidas de reparación simbólicas, económicas y de salud mental para mujeres que fueron víctimas de tortura, violaciones y discriminación durante el terrorismo de Estado, así como para aquellas que siguen enfrentando las consecuencias del racismo estructural.
Acciones para romper con la violencia política y promover la inclusión
En este contexto, es fundamental la creación de programas que prevengan y combatan la violencia política ejercida contra las mujeres y las personas con identidades disidentes, tanto en el ámbito institucional como en los medios de comunicación y redes sociales. La violencia simbólica y directa en los medios es una problemática alarmante que requiere atención urgente y acciones contundentes para revertirla.
También se aboga por una política laboral con perspectiva de género que enfrente la segregación laboral, la brecha salarial y las dificultades de acceso al mercado de trabajo para mujeres con cargas de cuidado, mujeres afrodescendientes, indígenas y personas con discapacidad. En el ámbito rural, se promueven programas de desarrollo productivo que ofrezcan acceso a la tierra, créditos y tecnología, fortaleciendo formas de producción familiar, colectiva y cooperativa para las mujeres.
Políticas Educativas y Espacios Libres de Estereotipos
Otro pilar de esta iniciativa se centra en la educación. Se propone desarrollar marcos curriculares con enfoque antirracista y de igualdad de género, así como implementar una educación sexual integral y no sexista. La intención es garantizar la permanencia de madres adolescentes en el sistema educativo y brindarles oportunidades de formación para ellas y sus hijos, con el apoyo del Estado.
Además, se hace un llamado a crear espacios inclusivos y libres de estereotipos de género, promoviendo el acceso y disfrute de la vida cultural, recreativa y deportiva en condiciones de igualdad, tanto en las zonas urbanas como rurales.
Un llamado a la representación y al cambio
En su cierre, la propuesta destaca la importancia de la representación política de mujeres jóvenes, comprometidas con el cambio y el desarrollo de sus territorios. “Queremos impulsar un proyecto que priorice a las mujeres rurales, a la juventud, a los sectores excluidos y a las comunidades afrodescendientes, con una visión inclusiva y transformadora”, se expresó.
Este enfoque integral, que abarca desde la educación hasta la participación política, es esencial para construir un Uruguay más justo e inclusivo, donde todas las personas puedan acceder a sus derechos y oportunidades en igualdad de condiciones.
Camila Amaro lista 76 del FA: Un llamado a transformar el sistema político y social en Uruguay la paridad y la equidad en el centro del debate
