La lluvia
Hoy está lloviendo… me gusta cuando llueve. La casa se pone muy musical, las latas para juntar el agua que cae parecen una orquesta. Suenan el techo y las paredes de chapas viejas. Como me enseñó papá, distintos tonos y ritmos forman una hermosa melodía que me acompaña en la espera.
Mamá no ha llegado, yo toco el tambor y cuido también a mis hermanitos; no quiero que salgan y se embarren los pies mojando el suelo que después también hace barro. Hoy no fueron a la escuela a comer porque creció la cañada y la tierra mojada se pega en los zapatos y la ropa. Por suerte, ya aprendí a leer y escribir y capaz un día pueda terminar la escuela.
Mamá traerá un poco de pan y leche de la casa donde limpia. A veces le dan también dulce y algo que sobró.
Yo, hoy no pude salir a la calle a juntar botellas y latas para llevarlas después a un señor que me da algunas monedas. Con eso traigo el pan de ayer que a veces me lo dan sin plata en la panadería.
Hay gente que duerme en la calle, se los ve tirados de día tapados con cartones y trapos.
¡Qué suerte tener la casa, aunque sea de chapas rotas y esté cerca del arroyo! Mamá la hizo con ayuda de los tíos.
¡Qué suerte tener a mamá!
La Luna
Hoy no llueve, la luna apareció muy roja, no sé por qué estará tan roja. No sé por qué llora. No quiero que esté roja. No quiero que mamá llore.
Capaz mañana sale bien blanca, sin nubes negras que no la dejen ver.
No sé por qué Juanita se fue con la abuela. Yo quiero jugar con Juanita, no quiero que ella llore.
Cuando sea grande, la luna será bien blanca y correremos como antes en el patio con Juanita. Correremos muy felices, aunque nos cansemos, hasta alcanzarla.
¡Qué linda y buena que es Juanita! Siempre está contenta, tiene ojos grandes y verdes como el pasto; el pelo como la esponja de fregar los tachos. Siempre chillaba cuando mamá la peinaba.
Antes, cuando papá estaba y vivíamos en otra casa con pisos lindos y más cerca de la escuela, no había barro y con Juanita jugábamos en el patio debajo del parral. ¡Qué ricas y dulces las uvas!
Papá capaz que viene a vernos. No sé por qué no está, no sé por qué vino un día la Policía.
Las Nubes
Hoy hay nubes, pero no está del todo nublado, el sol se ve de a ratos y hay mucha luz. Las nubes son de colores y tienen extrañas figuras que van cambiando, de a ratos tienen forma de autos, de perros de árboles y otras cosas.
Jugábamos con Juanita en la otra casa, ella siempre le encontraba forma de castillos con grandes jardines donde había un príncipe bueno. ¡Qué boba, Juanita; no hay muchos príncipes!
El sol les daba sus colores. Algunas eran bien blancas de algodón; otras, más lejos, eran rojas y naranjas. Las de más cerca, arriba de nosotras, a veces eran negras y asustaban un poco. Esas no tenían forma de nada.
El Viento
¡Qué lindo el viento cuando remontábamos cometas de papel de muchos colores! Las que hacíamos con papá tenían forma de estrellas. Había que ponerles cola de trapos viejos para que no se revolcaran por el suelo. Las que vendían en la feria tenían forma de pájaros y aviones; otras, forma de cruz que les llamaban papagallos. No llevaban cola, eran lindas, pero no volaban tanto. ¡Cómo le gustaba a Juanita correr con ella para que volara bien alto y los flecos rezongaran contra el viento! Correr y correr, aunque el hilo le queme un poco la mano…
A veces el viento se pone como loco, se cuela entre las chapas, es muy frío y hace temblar la casa. A mamá le da mucho miedo. El tío va a conseguir unas tablas para tapar los agujeros antes que venga el invierno.
Juanita
Mamá siempre dice que Dios nos va ayudar. Solo una vez fuimos a la iglesia, pero no importa, porque está en todos lados.
Yo le creo a mamá y voy a ayudar para que él me ayude, como dice ella.
El año que viene capaz que termino la escuela y me voy con el tío cuando le salga una changa; voy a ayudar a hacer material y alcanzar baldes. Algunas veces lo acompañé y pocas veces me puse a jugar con las piedritas y los cascarudos. Él no me dice nada, es muy bueno y aprenderé mucho.
No tengo miedo, ayudaré a mamá para tener una casa con piso sin barro y paredes sin chapas y así pueda volver Juanita, correr contra el viento, jugar con la lluvia y las nubes y comer uvas dulces.
Escritores Floridenses: «Juanita» – Carlos Canelas
