Mamá siempre me dice que soy su hija querida, que me ama con todo el corazón, pero yo sé que hay algo que no me está diciendo, algo que me hace sentir que no soy suya, y eso me duele y me asusta
Me miro en el espejo y veo una chiquilina que no tiene los ojos de sus padres, y me pregunto quién soy realmente ¿De dónde vengo? Hay algo que no encaja y no sé qué es.
Mi infancia ha sido hermosa, como la de cualquier niña que tiene a sus padres cuando los necesita; mas, ahora que soy adolescente hay algo en mí que me asusta, por un lado quiero preguntar a mamá quién soy, pero el miedo a las respuestas me paraliza
Hoy me he sentido más triste y nerviosa que de costumbre, me levanté con un presentimiento, aunque en el colegio todo salió bien como siempre, salí más temprano y al llegar a casa escuché a mamá hablando por teléfono… me quedé escondida escuchándola decir:
—Está hermosa, es muy inteligente y es feliz, no creo que sea bueno decirle nada de su vida.
Salí nuevamente a la calle para que no se diera cuenta de nada, y volví a entrar saludándola como siempre, pero no pude contenerme más y le pregunté:
—Mamá, ¿de quién soy?
Hubo un silencio tan profundo que sofocaba. Mamá intentó hablar, pero al mirarme solo atinó a abrazarme fuerte.
—Laura, yo no te traje al mundo, pero sí te rescaté del vientre de tu madre moribunda, por eso siento que soy tu mamá.
Lloré, grité, reproché, mientras ella me contenía en silencio… Estábamos tan concentradas en el abrazo que no sentimos entrar a papá, que al vernos sin decir una palabra se unió al abrazo
Supe que mis padres biológicos fallecieron en un accidente y mamá, que es médica, me salvó de morir en el vientre de mi madre.
Hoy los amo de verdad y sin miedos.
Escritores Floridenses: «Laura» – Fanny Folgar
