En la fiesta de Santa Teresa de Jesús, la Hermana María José realizó su profesión religiosa en el Monasterio de las Carmelitas Descalzas de Florida. La mañana nublada y por momentos amenazante no disminuyó el fervor y la alegría por la consagración de esta joven mujer que dejó todo para seguir a Cristo, su Esposo.
«Pase lo que pase, mirá siempre a Jesús. Los religiosos también lloramos, sufrimos, nos pasan cosas y volvemos a decir ‘Me entrego de todo corazón a Cristo en esta familia de Santa Teresa», afirmó el predicador.
La Diócesis se alegra con este paso que dio la Hermana María José del Corazón de Jesús y se compromete en la oración por ella, sus hermanas y por nuevas vocaciones que muestren al mundo que Cristo está vivo y sigue llamando.
