Los acontecimientos del Jueves y Viernes Santo, ocurridos hace más de dos mil años en la ciudad de Jerusalén, constituyen uno de los relatos más trascendentes de la historia religiosa y cultural de la humanidad. Estos episodios, narrados en los Evangelios del Nuevo Testamento, describen las últimas horas de Jesús de Nazaret antes de su muerte y han sido recordados durante siglos por millones de personas en todo el mundo.
Todo comienza el Jueves Santo, en el contexto de la celebración de la Pascua judía. Jesús se reunió con sus doce discípulos en una casa de Jerusalén para compartir la que sería conocida como la Última Cena. Durante ese encuentro, además de compartir alimentos, realizó acciones cargadas de simbolismo que luego se convertirían en pilares del cristianismo.
Uno de los momentos más significativos fue el lavatorio de los pies, donde Jesús, en un gesto de humildad, lavó los pies de sus discípulos, enseñando la importancia del servicio y la igualdad entre las personas. Asimismo, durante la cena, tomó el pan y el vino, los bendijo y los compartió, dando origen a la Eucaristía, un rito central para los cristianos.
En ese mismo encuentro también anticipó que uno de sus discípulos lo traicionaría y que Pedro lo negaría antes de que cantara el gallo. Estas advertencias generaron inquietud entre los presentes, marcando el tono de lo que vendría después.
Tras la cena, Jesús se dirigió junto a algunos de sus discípulos al huerto de Getsemaní, ubicado en el Monte de los Olivos. Allí pasó momentos de profunda angustia mientras oraba, consciente de los acontecimientos que se aproximaban. Según los relatos, pidió a sus discípulos que permanecieran despiertos, pero estos no lograron mantenerse en vigilia.
En ese lugar, durante la noche, se produjo su arresto. Judas Iscariote, uno de los doce, lo identificó ante las autoridades mediante un beso, facilitando su captura. A partir de ese momento, Jesús fue llevado ante el Sanedrín, el consejo religioso judío, donde fue interrogado y acusado de blasfemia.
Durante la madrugada y primeras horas del Viernes Santo, el caso fue trasladado a las autoridades romanas, ya que solo ellas podían dictar una condena a muerte. Jesús fue llevado ante Poncio Pilato, el gobernador romano de Judea. Aunque, según los textos, Pilato no encontraba motivos claros para condenarlo, la presión de las autoridades religiosas y de la multitud influyó en su decisión final.
Tras ser condenado, Jesús fue sometido a azotes y humillaciones por parte de los soldados romanos. Luego, cargó su cruz a lo largo de un recorrido por Jerusalén, en un camino que más tarde sería conocido como la Vía Dolorosa, hasta llegar al Gólgota, también llamado “Lugar de la Calavera”.
Allí fue crucificado, una forma de ejecución utilizada por el Imperio Romano para castigar a criminales y opositores. Fue clavado en la cruz junto a otros dos condenados, en medio de burlas y sufrimiento. Según los Evangelios, durante las horas que permaneció en la cruz pronunció diversas frases que han sido profundamente estudiadas e interpretadas a lo largo del tiempo.
Hacia la tarde del Viernes Santo, Jesús murió. Su fallecimiento es considerado por los cristianos como un acto de sacrificio y redención para la humanidad. Tras su muerte, su cuerpo fue descendido de la cruz y entregado a José de Arimatea, quien lo colocó en un sepulcro excavado en roca.
La tumba fue sellada y custodiada, dando paso al Sábado Santo, un día de silencio y espera. Estos acontecimientos culminan con el relato de la resurrección el Domingo de Pascua, considerado el momento central de la fe cristiana.
Más allá de la dimensión religiosa, los hechos del Jueves y Viernes Santo han tenido una profunda influencia en la cultura, el arte, la literatura y las tradiciones de numerosos pueblos. Cada año, durante la Semana Santa, estos episodios son recordados mediante celebraciones, procesiones y reflexiones en distintas partes del mundo.
A más de 2000 años de aquellos acontecimientos en Jerusalén, su significado continúa vigente, generando interés, debate y devoción en diversas comunidades.
Redacción de Cambios

