El Papa Francisco, recordando los orígenes de la representación del nacimiento de Jesús, subraya la etimología latina de la palabra: «praesepium», es decir, pesebre, y cita a san Agustín que observa como Jesús, «puesto en el pesebre, se convirtió en alimento para nosotros». Y recuerda el belén viviente querido por San Francisco en Greccio en la Navidad de 1223, que llenó de alegría a todos los presentes: «San Francisco realizó una gran obra de evangelización con la simplicidad de aquel signo. Su enseñanza ha penetrado en los corazones de los cristianos y permanece hasta nuestros días como un modo genuino de representar con sencillez la belleza de nuestra fe».
Pesebres Vivientes en Fray Marcos y Chamizo
