Therians: identidad, comunidad y debate en la era digital

En los últimos años, especialmente a través de redes sociales como TikTok, Instagram y foros especializados, comenzó a visibilizarse un fenómeno que despierta curiosidad, preguntas y también controversia: los llamados therians.

Se trata de personas que expresan una profunda conexión e identificación con un animal no humano, ya sea a nivel espiritual, psicológico o simbólico. Aunque el concepto no es nuevo, su difusión masiva sí lo es, y ha abierto un debate sobre identidad, adolescencia, pertenencia y salud mental.
El término therian proviene de la palabra therianthropy, que alude a la creencia o experiencia de sentirse, en algún aspecto, parcialmente no humano. A diferencia de mitos antiguos sobre hombres lobo o transformaciones físicas, los therians no sostienen que se conviertan físicamente en animales. La vivencia es interna y subjetiva. Quienes se identifican de este modo pueden afirmar que su esencia, mente o espíritu se corresponde con la de un lobo, un zorro, un felino u otra especie.
Para muchos jóvenes, esta identificación surge en etapas de búsqueda personal. La adolescencia es un período de construcción de identidad, donde se exploran gustos, creencias y formas de pertenecer. En ese contexto, la comunidad therian aparece como un espacio donde compartir experiencias que no encuentran comprensión en ámbitos tradicionales. En redes sociales abundan los videos donde adolescentes muestran máscaras de animales, colas artesanales o realizan movimientos inspirados en comportamientos animales. Estas expresiones, conocidas como quadrobics en algunos espacios, combinan actividad física, juego e identidad.
Dentro de la propia comunidad existen matices. Algunas personas entienden su identidad therian desde una perspectiva espiritual, vinculándola con creencias sobre reencarnación o energías. Otras la abordan desde un plano psicológico, como una forma de describir rasgos de personalidad que asocian con determinado animal: independencia, instinto protector, agilidad o sensibilidad. También hay quienes lo viven como una metáfora poderosa para explicar cómo se sienten en el mundo.
El fenómeno no está exento de críticas. Especialistas en salud mental advierten que es importante diferenciar entre una exploración identitaria saludable y situaciones donde pueda haber aislamiento social, angustia o dificultades de adaptación. Desde el ámbito académico, algunos investigadores interpretan el movimiento como una subcultura juvenil similar a otras que han existido en distintas épocas, donde la estética y la narrativa compartida cumplen un rol central en la cohesión grupal.
Otro punto de debate es la confusión frecuente entre therians y otros colectivos, como los furry. Mientras que el fandom furry gira en torno a personajes animales antropomorfos y suele estar ligado al arte, el cosplay y la ficción, los therians enfatizan una vivencia identitaria más profunda y personal. No todos los furries son therians, ni todos los therians participan del mundo furry, aunque en redes muchas veces ambos universos se mezclan.
Para las familias y educadores, el desafío pasa por acompañar sin ridiculizar ni estigmatizar. Psicólogos señalan que escuchar, preguntar y generar espacios de diálogo puede ser más efectivo que reaccionar con alarma. En la mayoría de los casos, estas expresiones forman parte de procesos evolutivos propios de la juventud. Sin embargo, si la identificación genera sufrimiento, aislamiento extremo o rechazo de la realidad cotidiana, puede ser recomendable una consulta profesional.
La expansión del fenómeno también refleja el poder de las redes sociales para amplificar identidades que antes permanecían invisibles o dispersas. Internet permite que personas con experiencias similares se conecten, compartan relatos y construyan un lenguaje común. En ese sentido, los therians no son un caso aislado, sino parte de un panorama más amplio donde la identidad se debate y redefine en entornos digitales.
Más allá de las posturas a favor o en contra, el fenómeno invita a reflexionar sobre cómo las nuevas generaciones encuentran formas de nombrarse y expresarse. En un mundo atravesado por la hiperconectividad, las fronteras entre lo simbólico, lo estético y lo identitario se vuelven más porosas. Comprender estos procesos exige análisis, empatía y una mirada que contemple tanto la dimensión individual como la social.
Redacción de Cambios
Imagen youtube

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