El gremio lácteo planteó su preocupación por el cierre de una planta con más de 70 años de historia, ubicada en una región con altos índices de informalidad laboral.
Redacción de Cambios
El gremio de trabajadores de Conaprole fue recibido por la Comisión de Desarrollo Productivo y Área Metropolitana de la Junta Departamental de Florida para informar sobre la situación de la planta ubicada en Rivera, cuyo cierre fue anunciado por la empresa.
Durante la instancia, representantes del sindicato y de la Junta Industrial de Trabajadores de la Industria Láctea (JITI) explicaron que la planta, con más de siete décadas de actividad, no registra pérdidas económicas, aunque sus ganancias serían menores a las esperadas por la compañía. Señalaron que la decisión afecta a una de las zonas más desfavorecidas del país, donde la informalidad laboral ronda el 40%, y donde la industria láctea es una de las pocas fuentes de empleo formal.
Si bien la empresa aseguró que no habrá despidos y que los trabajadores serían redistribuidos, el gremio advirtió que el traslado de empleados a distancias de hasta 450 kilómetros supone un “despido indirecto” para muchas familias, particularmente en casos de hogares binacionales y con empleos ya establecidos en Rivera.
Los representantes recordaron que el conflicto no comenzó por el cierre, sino tras el vencimiento de la cláusula de paz, momento en el que se retomaron reclamos pendientes por mejoras laborales y salariales. Sin embargo, la clausura de la planta pasó a ocupar el centro de la agenda sindical, desplazando otras reivindicaciones.
