Trihalometanos en agua de OSE por encima de la norma

En los últimos días se conoció que se han registrado valores puntuales de Trihalometanos (THM) en el agua distribuida por OSE que superan los límites establecidos por la normativa vigente. La situación generó preocupación en parte de la población, especialmente en lo que refiere a los posibles efectos sobre la salud humana y la calidad del suministro.

Los Trihalometanos son compuestos químicos que se forman cuando el cloro, utilizado para desinfectar el agua potable, reacciona con materia orgánica presente en el recurso hídrico, como restos vegetales o microorganismos. Este proceso es habitual en los sistemas de potabilización en todo el mundo, ya que la cloración es una herramienta fundamental para eliminar bacterias y virus que pueden provocar enfermedades.
La normativa establece límites máximos permitidos para estos compuestos debido a que la exposición prolongada a concentraciones elevadas podría implicar riesgos para la salud. Según estudios internacionales, la ingesta durante largos períodos de agua con altos niveles de Trihalometanos podría asociarse a un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer, particularmente de vejiga, así como a posibles efectos sobre el hígado y los riñones. También se han investigado eventuales impactos en mujeres embarazadas ante exposiciones crónicas.
Sin embargo, especialistas señalan que el riesgo depende de la concentración y del tiempo de exposición. Valores puntuales que superan la norma no necesariamente implican un riesgo inmediato o agudo para la población. El principal motivo de regulación es prevenir efectos a largo plazo derivados de una exposición sostenida en el tiempo.
Desde el punto de vista sanitario, es importante diferenciar entre un evento puntual y una situación prolongada. La presencia transitoria de niveles superiores a los establecidos puede estar vinculada a variaciones en la calidad del agua bruta, cambios de temperatura o ajustes en los procesos de tratamiento. En general, las autoridades monitorean de forma continua estos parámetros y aplican medidas correctivas cuando se detectan desvíos.
El desafío técnico consiste en lograr un equilibrio entre garantizar una desinfección eficaz —que elimine patógenos potencialmente peligrosos— y minimizar la formación de subproductos como los Trihalometanos. Reducir el cloro por debajo de ciertos niveles podría implicar riesgos microbiológicos, por lo que el proceso requiere controles constantes y ajustes precisos.
Ante este escenario, la recomendación habitual para la población es mantenerse informada a través de los canales oficiales y atender eventuales comunicados de las autoridades competentes. En casos de preocupación particular, como personas con enfermedades crónicas o embarazadas, se sugiere consultar con su médico de referencia.
La calidad del agua potable es un asunto de salud pública que involucra monitoreos permanentes, normas técnicas y controles regulatorios. Los valores detectados deberán ser evaluados en su contexto técnico para determinar si se trata de una situación aislada o si requiere medidas adicionales para asegurar que el suministro cumpla de forma sostenida con los estándares vigentes.
Redacción de Cambios

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