Uruguay vive a pleno su Carnaval, el más largo del mundo

Con más de un mes de celebraciones, tablados barriales, murgas, comparsas y humoristas, el Carnaval uruguayo vuelve a desplegar su identidad popular, combinando crítica social, tradición y fiesta en cada rincón del país.

El Carnaval en Uruguay es mucho más que una celebración: es una expresión cultural profundamente arraigada en la historia y en la vida cotidiana de su gente. Considerado el Carnaval más largo del mundo, se extiende desde enero hasta bien entrado febrero, e incluso marzo en algunos escenarios, convirtiendo calles, barrios y escenarios populares en puntos de encuentro donde la música, el humor y la crítica social son protagonistas.
Montevideo concentra gran parte de la actividad, con el emblemático desfile inaugural y las tradicionales llamadas, donde las comparsas de candombe recorren los barrios Sur y Palermo al ritmo de los tambores. Allí, el candombe —declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad— reafirma su lugar como una de las expresiones más representativas del país, convocando a miles de personas tanto locales como turistas.
Los tablados barriales cumplen un rol central en el Carnaval uruguayo. Son espacios populares donde, noche tras noche, se presentan murgas, humoristas, parodistas, revistas y comparsas. La murga, en particular, es uno de los géneros más esperados por el público, ya que combina canto coral, puesta en escena y letras cargadas de ironía, reflexión y crítica política y social, convirtiéndose en una voz colectiva que interpreta el sentir popular.
El Concurso Oficial de Carnaval, que se desarrolla en el Teatro de Verano Ramón Collazo, es otro de los grandes ejes de la fiesta. Allí, los conjuntos compiten durante varias semanas, mostrando un alto nivel artístico y técnico, lo que refleja el trabajo sostenido durante todo el año por cientos de artistas, técnicos y vestuaristas.
Más allá de la capital, el Carnaval también se vive intensamente en el interior del país. Ciudades como Paysandú, Artigas, Melo y Florida celebran con desfiles multitudinarios, fuerte presencia de samba y candombe y propuestas que integran elementos locales, demostrando la diversidad cultural que convive dentro de una misma festividad.
Además de su valor cultural, el Carnaval representa un importante motor social y económico. Genera empleo, impulsa el turismo y fortalece el tejido comunitario, especialmente en los barrios, donde vecinos y vecinas participan activamente en la organización y disfrute de las actividades.
Cada año, el Carnaval uruguayo renueva su vigencia, adaptándose a los tiempos sin perder su esencia. Entre risas, canciones y tambores, la fiesta popular sigue siendo un espacio de encuentro, identidad y expresión colectiva que define, como pocas cosas, el espíritu del país.
Redacción de Cambios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *