3 de junio: San Cono, la fiesta que divide opiniones pero reúne a todo Florida

Cada año ocurre lo mismo. Cuando se acerca junio, Florida comienza a transformarse. Las calles cambian de ritmo, aparecen los puestos, aumenta el movimiento en el centro y la tradicional feria sobre la calle Rodó vuelve a convertirse en uno de los lugares más concurridos de la ciudad. Y aunque la celebración de San Cono genera opiniones encontradas desde hace décadas, hay una realidad difícil de discutir: prácticamente todos terminan pasando por la feria.

Para algunos, la festividad representa una de las tradiciones más importantes del departamento. Es un momento de encuentro, de fe, de recuerdos familiares y de movimiento social. Hay quienes esperan la fecha durante todo el año, ya sea por la procesión, por las promesas al santo o simplemente por el ambiente especial que se vive durante esos días.

Pero también están quienes no disfrutan tanto del acontecimiento. El tránsito complicado, las aglomeraciones, el ruido o el cambio en la rutina habitual generan críticas cada año. En redes sociales y conversaciones cotidianas siempre aparecen las mismas discusiones: que la ciudad se llena demasiado, que el centro se vuelve imposible para circular o que la feria ocupa demasiados espacios.

Sin embargo, más allá de las diferencias, la celebración tiene algo que termina atrayendo a todos. Porque incluso quienes dicen no tener interés en San Cono suelen terminar caminando por Rodó “aunque sea un rato”. Algunos van por curiosidad, otros por costumbre, otros para comer algo, mirar puestos o encontrarse con conocidos. Y así, año tras año, la feria vuelve a convertirse en uno de los grandes puntos de reunión de los floridenses.

La calle Rodó adquiere durante esos días una imagen completamente distinta. Las luces, los puestos de ropa, los vendedores ambulantes, los juegos, la gastronomía y el constante ir y venir de personas forman una postal típica de la fiesta. Familias enteras recorren varias cuadras, niños disfrutan de las atracciones y comerciantes aprovechan uno de los momentos de mayor movimiento del año.

La festividad de San Cono tiene además un peso histórico muy fuerte para Florida. La devoción al santo llegó de la mano de inmigrantes italianos y con el paso de los años se convirtió en una celebración popular que trascendió lo religioso. Hoy conviven la fe, la tradición, el comercio y el encuentro social en una misma semana que moviliza a miles de personas.

Para muchos comerciantes y trabajadores informales, además, la fecha representa una oportunidad económica importante. La llegada de visitantes desde distintos puntos del país genera movimiento en hoteles, restaurantes, comercios y feriantes, transformando la ciudad por completo durante varios días.

También están quienes viven la fiesta desde la emoción y las promesas. La imagen de personas ingresando a la capilla, dejando ofrendas o participando de la procesión sigue siendo una de las escenas más representativas de la celebración. La fe hacia San Cono continúa muy presente y cada año miles de personas llegan para agradecer o pedir al santo.

Pero más allá de las creencias o las opiniones personales, San Cono parece haberse convertido en algo más grande que una simple festividad religiosa. Es una costumbre instalada en la identidad de Florida. Una tradición que algunos aman, otros cuestionan y muchos critican… aunque después igualmente terminan recorriendo la feria de la calle Rodó entre puestos, luces y el clásico movimiento que anuncia que la festividad de                                                                                                                                                                                                                  San Cono ya llegó nuevamente a la ciudad.

Redacción de CAMBIOS

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