Las bajas temperaturas y la mayor permanencia en espacios cerrados favorecen la circulación de virus respiratorios. En las últimas semanas se ha registrado un incremento de personas con cuadros gripales, lo que ha llevado a una mayor demanda de consultas médicas y medicamentos para aliviar los síntomas
Redacción de CAMBIOS
Con la llegada del invierno, los virus respiratorios vuelven a ganar terreno. Aunque muchas personas hablan de una “epidemia de gripe”, en realidad lo que suele ocurrir es un aumento estacional de la circulación de virus como la influenza, el virus sincicial respiratorio (VRS), rinovirus y otros agentes que provocan infecciones respiratorias.
Los síntomas pueden ser similares entre sí y, en la mayoría de los casos, la enfermedad evoluciona favorablemente con reposo y cuidados adecuados. Sin embargo, es importante reconocer cuándo se trata de un cuadro que requiere atención médica.
Los síntomas más frecuentes
La gripe suele comenzar de forma repentina y puede presentar:
- Fiebre alta (generalmente superior a 38 °C).
- Escalofríos.
- Dolor de cabeza.
- Dolores musculares y articulares.
- Cansancio intenso.
- Tos seca.
- Dolor de garganta.
- Congestión o secreción nasal.
- Pérdida del apetito.
En algunas personas también pueden aparecer náuseas, vómitos o diarrea, especialmente en niños.
Cómo aliviar los síntomas
No existe un tratamiento que cure la gripe común, ya que es causada por virus. El organismo suele eliminar la infección en aproximadamente una semana, aunque la tos y el cansancio pueden prolongarse algunos días más.
Las principales recomendaciones son: - Guardar reposo, especialmente durante los primeros días.
- Beber abundante agua, infusiones o caldos para mantenerse hidratado.
- Consumir alimentos livianos y nutritivos.
- Utilizar paracetamol para aliviar la fiebre y los dolores, o ibuprofeno cuando esté indicado por un profesional de la salud y no existan contraindicaciones.
- Mantener los ambientes ventilados.
- Evitar el contacto cercano con otras personas mientras haya fiebre o síntomas intensos para reducir el riesgo de contagio.
En algunos casos, especialmente en personas con factores de riesgo y si el diagnóstico se realiza dentro de las primeras 48 horas del inicio de los síntomas, el médico puede indicar medicamentos antivirales específicos para la influenza.
Los antibióticos no sirven contra la gripe
Uno de los errores más frecuentes es comenzar un tratamiento con antibióticos sin indicación médica.
Los antibióticos únicamente actúan contra bacterias y no tienen efecto sobre los virus que causan la gripe. Su uso innecesario puede favorecer la resistencia bacteriana y producir efectos adversos.
Solo un profesional de la salud puede determinar si existe una infección bacteriana que justifique su utilización.
Cómo prevenir el contagio
Las medidas más efectivas siguen siendo sencillas: - Lavarse las manos con frecuencia.
- Cubrirse con el pliegue del codo al toser o estornudar.
- Ventilar los ambientes cerrados.
- Evitar compartir vasos, cubiertos o botellas.
- Permanecer en casa mientras exista fiebre.
- Vacunarse contra la influenza, especialmente si se integra alguno de los grupos de riesgo.
Cuándo consultar de inmediato
Si bien la mayoría de los casos evolucionan sin complicaciones, es importante buscar atención médica cuando aparecen signos de alarma como: - Dificultad para respirar.
- Dolor intenso en el pecho.
- Fiebre muy alta que no cede o persiste durante varios días.
- Confusión o somnolencia excesiva.
- Deshidratación importante.
- Empeoramiento luego de una aparente mejoría.
También deben consultar precozmente las personas mayores, embarazadas, niños pequeños, pacientes con enfermedades cardíacas, respiratorias, diabetes o defensas bajas.
Los especialistas recuerdan que el invierno es la época de mayor circulación de virus respiratorios, por lo que mantener las medidas de prevención y completar la vacunación antigripal continúa siendo una de las herramientas más eficaces para disminuir las complicaciones y proteger a las personas más vulnerables.

