Con la llegada del frío, cambian los hábitos en la cocina

Platos calientes, reconfortantes y fáciles de preparar ganan protagonismo en los hogares.

Cuando bajan las temperaturas, también cambia lo que llega al plato. El cuerpo pide comidas más calóricas, calientes y abundantes, capaces de generar sensación de abrigo y bienestar. En este contexto, sopas, guisos y preparaciones al horno se convierten en los grandes aliados del invierno.
Entre los clásicos infaltables aparece el guiso, una receta versátil que admite múltiples variantes. Una opción sencilla es el guiso de lentejas: sofreír cebolla, morrón y ajo, agregar carne en cubos, lentejas previamente remojadas, zanahoria, papa y caldo. Se cocina a fuego lento hasta que todos los ingredientes estén tiernos, logrando un plato espeso y lleno de sabor.
Las sopas también ocupan un lugar central. Una alternativa nutritiva es la sopa crema de calabaza: se cocina la calabaza junto con cebolla y caldo, luego se procesa hasta obtener una textura suave. Se puede sumar un toque de crema o queso para intensificar el sabor.
Otra preparación muy elegida es el puchero, tradicional y contundente. Se elabora con distintos cortes de carne, verduras como papa, zanahoria, zapallo y choclo, todo cocido en una misma olla. Es una comida completa que aporta energía ideal para los días más fríos.
Para quienes buscan algo más rápido, las pastas calientes también son protagonistas. Unos fideos con salsa casera —ya sea de tomate, crema o incluso estofados— representan una opción simple y reconfortante.
En el terreno de lo dulce, el frío invita a recetas como el arroz con leche o el clásico chocolate caliente. Para el primero, se cocina arroz con leche, azúcar y canela hasta lograr una textura cremosa; mientras que el chocolate se prepara calentando leche con cacao o chocolate en barra, ideal para acompañar meriendas invernales.
Los especialistas en nutrición destacan que, si bien estas comidas suelen ser más calóricas, es importante mantener el equilibrio incorporando verduras y evitando excesos.
Así, el invierno no solo cambia el clima, sino también la forma de comer: platos más cálidos, caseros y abundantes que invitan a reunirse y disfrutar alrededor de la mesa.
Redacción de Cambios

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