El joven violista floridense acompañó al intendente Carlos Enciso Christiansen en la presentación de la programación departamental. Tras completar una beca de formación en Roma, regresó a Uruguay y comenzó a trabajar como tallerista de cuerdas y profesor de viola.
Redacción de CAMBIOS
El intendente de Florida, Carlos Enciso Christiansen, encabezó la presentación de la agenda de actividades de agosto, acompañado por autoridades departamentales, artistas, referentes culturales y el joven músico Juan Laborde, recientemente regresado de Italia.
La conferencia se desarrolló en el Salón de Honor de la Intendencia y contó con la presencia del secretario general, José Luis Curbelo; la directora general de Cultura, Adela Dubra; la directora de Turismo, Carmen Passarella, y la responsable del Área de Juventud, María José Astengo.
Enciso destacó la importancia de agosto para el departamento, especialmente por la celebración del 201.º aniversario de la Declaratoria de la Independencia Nacional. La programación reúne actividades culturales, turísticas, deportivas y juveniles en la ciudad de Florida y en distintas localidades del interior.
En ese marco también participó Juan Laborde, de 18 años, quien dialogó con Diario CAMBIOS sobre sus comienzos en la música, la formación desarrollada en Europa y los proyectos que pretende continuar en Uruguay.
Laborde comenzó a estudiar viola en 2017, cuando tenía nueve años. Su acercamiento a la música surgió mientras acompañaba a su hermana, quien quería iniciarse en esa actividad. A partir de entonces se incorporó a la Fundación Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles, dentro del núcleo de Sarandí Grande.
Aunque nació en la ciudad de Florida, vivió toda su vida en Sarandí Grande. Desde allí inició un recorrido que, con estudio y dedicación, le permitió acceder a una beca internacional.
La oportunidad llegó mediante una audición realizada por el maestro italiano Mario Montore. Según relató, participaron 156 músicos de Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay, entre ellos 19 representantes uruguayos.
Laborde decidió presentarse sin saber cuál sería el resultado y terminó siendo seleccionado como primer ganador de la beca. “Fui a probar a ver qué pasaba”, recordó al referirse a una jornada que definió como difícil, pero determinante para su futuro.
La noticia lo tomó por sorpresa y rápidamente tuvo que comenzar a organizar el viaje y su permanencia en Italia. Aunque la beca cubría la formación, debía afrontar otros gastos vinculados con el traslado y la vida cotidiana en el exterior.
El músico obtuvo la oportunidad cuando todavía tenía 17 años y cumplió los 18 durante el proceso. Esa experiencia, explicó, también significó aprender a desenvolverse de manera independiente y asumir responsabilidades lejos de su familia.
Durante su estadía en Italia participó en alrededor de 14 conciertos de música de cámara, interpretó repertorios que hasta entonces no conocía y formó parte de tres festivales musicales.
También actuó en la Basílica de los Apóstoles y viajó a Friburgo, Alemania, donde integró un quinteto de música de cámara. Para concretar parte de ese recorrido recibió apoyos de la Intendencia y del municipio.
“La experiencia en Italia es increíble. Una cosa de otro mundo totalmente”, expresó Laborde, quien valoró especialmente la posibilidad de conocer nuevas etapas, compositores y estilos de la música académica.
Entre sus compositores preferidos mencionó a Johannes Brahms y Piotr Ilich Chaikovski. Su intención es continuar profundizando su formación y construir una trayectoria que le permita vivir de la música.
Tras regresar hace aproximadamente un mes, comenzó a trabajar dentro de la misma Fundación Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles en la que había iniciado su aprendizaje. Actualmente se desempeña como tallerista de cuerdas y profesor de viola, compartiendo con otros estudiantes parte de los conocimientos adquiridos.
Sobre su instrumento, explicó que la viola ocupa un registro intermedio entre el violín y el violonchelo. Es ligeramente más grande y posee un sonido más grave que el violín.
“Para mí, personalmente, tiene mi voz”, manifestó. Laborde considera que el sonido de la viola le permite expresar sus sentimientos y construir una identidad propia como músico.
El regreso a Sarandí Grande también significó el reencuentro con su familia. Con humor, recordó que su madre lo recibió con empanadas y pasteles fritos, y aseguró que, pese a la reconocida gastronomía italiana, no existe nada comparable con la comida preparada en casa.
La presencia del joven músico durante el lanzamiento de la agenda de agosto permitió destacar una trayectoria construida desde el interior del departamento y fortalecida por una experiencia internacional. Laborde pretende ahora continuar avanzando en su formación, enseñar a nuevas generaciones y desarrollar su futuro profesional dentro de la música.

