La Cena del Señor en San José (Florida) y El Carmen (Durazno)

Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Jesucristo, Señor nuestro.

El cual, verdadero y eterno Sacerdote, al instituir el sacrificio perenne primero se entregó a ti como víctima de salvación, y luego nos mandó ofrecerlo en su memoria.
Cuando comemos su carne, inmolada por nosotros, somos fortalecidos, cuando bebemos su sangre, derramada por nosotros, somos purificados.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles, los tronos y las dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantamos el himno de tu gloria, diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

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