• 27 de junio de 2022

Obispo de Florida: ¿Qué nos mueve al reencuentro con Dios?

Mar 31, 2022

En el 4to Domingo de Cuaresma el Obispo Diocesano compartió sus reflexiones sobre la parábola del Hijo Pródigo en la Misa de las 11 en la Catedral. En el inicio de la homilía recordó los domingos anteriores, destacando que la Cuaresma es un tiempo para la renovación de la fe, la conversión del corazón y la comunión con Dios. «El pecado tiene consecuencias en mi vida y en mi entorno, por eso es necesario identificar por dónde somos tentados y caminar tras Jesús en su misterio pascual.»

Sobre la parábola que nos ofrecía la Liturgia, Mons. Martín nos invitó a considerar las actitudes de cada uno de los personajes y comentar en familia nuestras reflexiones. Al mirar al hijo menor, tengamos en cuenta que somos libres y que tomamos decisiones que no siempre son acertadas. «Ante el pecado o lo niego, o le echo la culpa a otros o a la sociedad, o lo oculto, o lo reconozco. Reconocer mi pecado es el principio de la conversión.»

La actitud del hijo mayor es «intransigente, intolerante, incapaz de alegrarse con su padre y la situación. No le entró mucho del espíritu del padre, lleno de misericordia. ¿Cuál es mi actitud ante el pecado de los demás?

Si miramos al padre de la parábola «seguimos purificando la imagen de Dios que tenemos, a la luz del Padre que Jesús nos presenta. Un Dios que es Padre, que respeta nuestra libertad, capaz de perdonar, que nos espera y nos devuelve la dignidad perdida.»

«¿Qué nos mueve al reencuentro con Dios? ¿Qué ocurre en la vida de una persona cuando decide volver de todo corazón a Dios? El Sacramento de la Reconciliación, especialmente en el tiempo de Cuaresma es el encuentro entre la miseria humana y la misericordia divina. Celebrarlo nos ayuda a reencontrarnos a nosotros mismos y al Padre.»

«¿Es actual esta parábola? Vemos tanta violencia, guerra y dolor alrededor…¿qué es todo esto?¿acaso el pecado no existe? ¿no hemos dejado de lado a Dios? ¿será que cuanto más lejos de El somos más libres? Es al revés. El pecado no es inofensivo, afecta mi vida y mi entorno. Entonces recordemos la misión de la Iglesia: anunciar que Dios sigue siendo importante en nuestra vida y en el mundo, que es tiempo propicio para acercarnos a El. Sigamos adelante en nuestro camino cuaresmal y fortalezcámonos con los Sacramentos.»

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