OPCIÓN CONSULTORES: 38% votaría la papeleta celeste del NO y 36% la papeleta rosada del SI

Mar 9, 2022

38% votaría la papeleta celeste del NO y 36% la papeleta rosada del SI de cara al próximo referéndum sobre la Ley de Urgente Consideración. El escenario es abierto y competitivo, con una ventaja potencial del NO debido al efecto del voto en blanco y el perfil de los indecisos.

Faltando algo más de tres semanas para la celebración del referéndum sobre los 135 de la LUC, nuestro Monitor de Opinión Pública registra un escenario abierto y competitivo con leve ventaja para los promotores del NO a la derogación. Por un lado, en la pregunta central de intención de voto, un 38% de los uruguayos sostiene que votaría la papeleta celeste y un 36% la papeleta rosada, un 2% votaría en blanco, otro 2% anulado y un 22% se manifiesta indeciso. Es decir, entre las opciones manifiestamente a favor y en contra de la LUC hay solo 2 puntos de ventaja, la misma brecha existente en el trimestre pasado. Sin embargo, el referéndum tiene la peculiaridad de que el voto en blanco acumula en favor del NO. Dado que en esta medición esa propensión al voto en blanco es un 2%, la ventaja potencial en favor del NO es de 4 puntos.

Nuestra serie histórica marca que las distancias entre los defensores y detractores de los 135 artículos en disputa de la LUC han sido invariablemente pequeñas, estando comprendidas en los intervalos de confianza de las proporciones. Pese a esta paridad histórica, hay un cambio de tendencia a partir del último trimestre de 2021: la intención de voto en favor del NO pasa a ser 2 puntos superior a la del voto por el SI (anteriormente las preferencias se inclinaban levemente en favor de la derogación). En suma, existe entre un 75%-80% del electorado parejamente dividido entre las dos opciones en disputa y un núcleo algo superior al 20% cuya decisión final será la clave del resultado electoral.

En este último segmento clave, hay una ventaja en favor del mantenimiento de los 135 artículos en disputa de la LUC. De un lado, se encuentra el referido 2% que votaría en blanco, un porcentaje que resulta razonable a la luz de otras instancias electorales celebradas previamente. Y, fundamentalmente, cuando al 22% de indecisos se le pregunta de cuál de las dos opciones se encuentran más cercanos, 7 puntos se vuelcan a la opción del NO, 4 puntos a la opción del SI y 11 puntos se mantienen indecisos (este último subsegmento sería el “núcleo duro” de los indecisos). Por tanto, al computar el efecto del voto en blanco y de la repregunta a los indecisos, la ventaja del NO pasa a ser de 7 puntos, 47 a 40. Bajo este panorama, el SI precisaría captar a la casi totalidad de los indecisos o, alternativamente, virar las preferencias de electores que se encuentran proclives al voto por la papeleta celeste o a votar en blanco.

Vale reiterar, como en cualquier instancia binaria, que cada pasaje de una opción a otra “vale doble” pues si una opción pierde 1 punto, la otra alternativa suma 1 punto. Por ejemplo, una ventaja de 2 puntos se reduce a un empate o se incrementa en 4 puntos si 1 punto del electorado se mueve de una opción a otra. Esta peculiaridad del efecto doble de eventuales traspasos de votos exige cautela a la hora de interpretar y proyectar los escenarios electorales de relativa paridad.

Como es esperable, la inclinación hacia el NO y hacia el SI difieren fuertemente según el comportamiento electoral previo, un indicador de las afinidades partidarias e ideológicas del electorado uruguayo. Entre los votantes de partidos de la coalición de gobierno, cerca de 7 de cada 10 votarían hoy la papeleta celeste, 2 de cada 10 se mantienen indecisos y un 8% se inclinaría por la opción del SI. La tendencia se revierte en el electorado frenteamplista, donde casi 8 de cada 10 votarían la papeleta rosada, un 14% se mantiene indeciso y un 6% sufragaría por la papeleta celeste (incluyendo 1 punto que votaría en blanco). Como se observa, hay un mayor peso relativo y absoluto de los indecisos al interior de los votantes oficialistas, lo que resulta coherente con la mayor proclividad hacia el NO detectada entre los indecisos. Este hallazgo de la medición de febrero está alineado con encuestas previas de Opción sobre el tema. Por último, en el segmento que sufragó por otras opciones en octubre de 2019 o que no indicó su voto, hay una leve inclinación hacia el NO (sumando tanto votos en blanco como por la papeleta celeste) pero la minoría mayor la componen votantes indecisos, que alcanzan el 42%.

En suma, quedando el tramo más intenso de la campaña (en el que se multiplicarán los debates, publicidades, actos y esfuerzos militantes), la opinión pública uruguaya se inclina levemente en favor del NO. Esta inclinación se sostiene fundamentalmente en un segmento de electores con preferencias “blandas”, es decir, susceptibles de cambio. En las preferencias “firmes”, en cambio, la ventaja hacia el mantenimiento de la ley es pequeña. Sin ser simétrico, el escenario es por tanto de incertidumbre y pasible de sufrir cambios en una u otra dirección en función de la campaña. En favor del NO juegan factores como el perfil mayoritario de los indecisos, los indicadores favorables de imagen gubernamental y la percepción predominantemente positiva sobre la gestión en seguridad (uno de los capítulos temáticos más importantes de la ley). Por parte del SI, debe tomarse en cuenta la fortaleza relativa de la militancia de organizaciones políticas y sociales de izquierda en los tramos finales de campaña, tal como atestiguan recientes ejemplos como el balotaje (2019) y la recta final de la campaña de firmas para convocar al referéndum (2021).

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