Antonio Lissio: La miel es dulce y amarga
Hoy entró Braulio a mi mente, solía llegar a cualquier hora, cerca de cerrar al mediodía, o dejando tras él la puerta abierta al entrar, restregándose las manos espantando el frío, mientras sonriente largaba un “Buenos días”. Lo mismo que puntero izquierdo, se me…
