Daiana Castañares: ¡Qué injusticia!
Ese día mi abuelo pasó la mañana entera pegando carteles a lo largo y ancho de Albacete. Los había hecho a mano, con sus garabatos desprolijos y temblorosos producto del Parkinson. Los colores pasteles destacaban sobre la caligrafía, incluso sobre el mensaje que solo…
